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Columnas

Las ansiedades de la globalizacíon

Moises Naim

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Moisés Naím / El País

Si bien el comienzo de un nuevo milenio no implica una nueva era, éste se inicia acompañado de cambios sin precedentes. Las nuevas realidades crean nuevas ansiedades, que se suman a las inquietudes que siempre han afectado a la humanidad. Guerras, empobrecimiento o epidemias son algunas de las ansiedades "clásicas" que se entrelazarán con las nuevas preocupaciones provenientes de un mundo redefinido por la globalización.¿Cuándo cae? - ¿Cuándo colapsará Wall Street? ¿Cómo afectará este crash a otros países? Estas preguntas ya no sólo mortificarán a banqueros y políticos. Alrededor del mundo, individuos, empresas y Gobiernos son hoy más vulnerables que nunca a los tropiezos de la Bolsa de valores de los Estados Unidos. Crecientemente, y en todas partes, los ahorradores dependen de mercados bursátiles internacionalmente hipersensibles e impredecibles.

En años recientes, quienes sacaron su dinero de las bolsas de valores, anticipando una posible caída, perdieron con frecuencia la oportunidad de ganar aún más dinero. Pero, por otro lado, casi cada dos años ocurre algún crash financiero con repercusiones globales. ¿En cuál de estas dos observaciones debemos basarnos para colocar nuestros ahorros?

¿Qué impide que la próxima crisis comience en Estados Unidos y contagie al resto del mundo? ¿O será cierto que la "nueva economía" norteamericana se ha hecho inmune al crash? Usted decide. Por cada experto que pronostica la inevitabilidad de una drástica caída hay otro igualmente prestigioso y persuasivo que opina lo contrario.

La preocupación por la inseguridad económica no es nueva. Lo nuevo es que las crisis financieras de un país contagian rápidamente a otros y afectan aun a quienes nada tienen que ver con finanzas. La volatilidad financiera internacional se transformará en una fuente de ansiedad cotidiana para todos.

Cambiototal.com.- La Internet no sólo crece a velocidad vertiginosa e invade cada rincón de la actividad humana: también está transformando drásticamente todo lo que "toca". Ha revolucionado los negocios y los medios de comunicación. Ha destruido instituciones y creado otras. La política, la religión, la salud, la educación, el dinero y hasta el sexo están siendo transformados por la Internet.

El impacto más importante de la Internet es que se ha constituido en la fuerza de cambio más poderosa con la que ha tenido que lidiar la humanidad en mucho tiempo. La ansiedad producida por cualquier cambio aumenta cuando éste nos toma por sorpresa y se agudiza cuando el pasado es poco útil como guía. Desde sus inicios, la Internet nos sorprende constantemente. Muchos de los cambios que induce hacen obsoletas nuestras experiencias. Y es sólo el comienzo.

Ni mercado ni Estado.- Un mundo que después de una década de liberalización económica muestra más pobreza y desigualdad y se percibe más corrupto e inestable ofrece grandes oportunidades para las denuncias contra el mercado. Con base en los discursos se podría suponer que las políticas neoliberales son una reliquia sin vigencia.

Paradójicamente, a pesar del feroz ataque retórico en contra de la globalización y las reformas de mercado, en muchos países, éstas han mostrado una sorprendente permanencia. Aun quienes las denuncian, en Rusia, Venezuela o Malasia, terminan adoptándolas.

Ha aparecido un gran apetito mundial por un modelo que reconcilie la eficiencia económica basada en el mercado con la solidaridad social liderada por el Estado. Lamentablemente, eficiencia y equidad generan exigencias contradictorias. En muchos países, estas contradicciones harán pendular el consenso político entre más Estado y más mercado, lo cual, a su vez, resultará en periódicas variaciones de las políticas económicas y sociales. Estos experimentos se añadirán a las ansiedades de quienes tendrán que vivir con los constantes cambios en las reglas del juego.

La democracia insuficiente.- En 1950, sólo el 15% de los países vivía en democracia. Hoy, más del 60% de los países son democráticos. Ahora, el problema ya no es la cantidad, sino la calidad de la democracia. No basta con que haya elecciones y que existan partidos de oposición o Parlamentos. Si la Corte Suprema es sumisa al presidente, el Congreso depende de manera tácita de la "tolerancia" de las Fuerzas Armadas, o los dueños de los medios de comunicación tienen demasiados incentivos financieros para autocensurarse, la democracia no funciona.

Las viejas definiciones de lo que es una dictadura ya no son útiles. Así, nuevas formas de represión y nuevas formas de luchas por la libertad política harán su aparición. Cada vez más, los regímenes autoritarios guardarán las apariencias democráticas. En vez de reprimir a sus opositores a través de la policía secreta, lo harán a través de inspectores de impuestos y de acusaciones de corrupción. Por su parte, la oposición ya no dependerá de la cercanía geográfica de sus integrantes. Los medios de comunicación y la Internet harán que las luchas locales tengan aliados globales.

En muchos países, la lucha por la conquista de la democracia verdadera recién comienza.

Muchas armas, poca seguridad.- Las amenazas externas son una gran fuente de ansiedad. La manera tradicional como los países han tratado de disminuirlas es contando con una fuerza militar capaz de disuadir o repeler a los posibles agresores externos. Ya no más. Los cambios inducidos por la globalización han debilitado el vínculo entre superioridad militar y seguridad nacional. El Pentágono lo sabe. Una comisión de alto nivel que examinó la seguridad nacional de los Estados Unidos concluyó que una de las mayores amenazas que enfrenta ese país es la posibilidad de ataques con armas de destrucción masiva por terroristas independientes o financiados por otros Gobiernos. "Nuestra superioridad militar no nos protegerá", alerta la Comision. Si ésta es la conclusión del país cuya superioridad militar es incuestionada, entonces todas las demás naciones tienen sobradas razones para angustiarse por la mengua en su capacidad para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. La inseguridad personal será un tema común en las mentes de todos; en todas partes.

La naturaleza reinventada.- Los incendios forestales que azotaron Asia Oriental tuvieron un impacto económico más negativo que la crisis financiera asiática. Cada año, la superficie congelada del Ártico se derrite en un área equivalente a Bélgica. Los pagos que las compañías aseguradoras han debido hacer a nivel mundial por concepto de desastres naturales no tienen precedentes.

Aun así, la mayor fuente de ansiedad producto de las sorpresas de la naturaleza no vendrá del clima, sino de la biología. El sida es tan sólo el ejemplo más notorio de la erupción de las muchas sorpresas biológicas que debemos esperar. El impacto de las innovaciones en ingeniería genética se hará sentir en todos los campos de maneras inesperadas. ¿Quién habría vaticinado unos meses atrás que un tema central de las negociaciones en Seattle sobre comercio internacional (y de las protestas callejeras a ellas) sería el comercio en alimentos genéticamente modificados?

Por otro lado, el impacto de estas innovaciones en la condición humana también tendrá aspectos maravillosos. Para muchos, la esperanza de vida será más larga y la calidad de vida será mejor. Pero la ansiedad producida por las incertidumbres éticas, económicas y científicas asociadas a la revolución biogenética con frecuencia nos abrumarán. La naturaleza siempre ha sido fuente de ansiedad para el ser humano. Pero, en los años venideros, las consecuencias del impacto del hombre sobre la naturaleza no tendrán precedentes.