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Moisés Naím es un columnista reconocido internacionalmente y experto comentarista en temas de globalización, política exterior, y economía. Sus opiniones son publicadas por más de cuarenta periódicos alrededor del mundo entre otros cada domingo en el prestigioso periódico español El País, el italiano La Repubblica, y el brasileño Folha de São Paulo.

Síguele en Twitter: @MoisesNaim

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Moisés Naim: "Rusia y China temen que les pase lo de Siria"

Moisés Naim: "Rusia y China temen que les pase lo de Siria"

La Tercera

por Juan Cristóbal Villalobos

11 / 2 / 2012

Con fama de agudo y punzante, el analista internacional venezolano Moisés Naím desmenuza las tensiones internacionales del momento, incluyendo el conflicto por las Malvinas, y pronostica cuáles serán las amenazas globales que amenazarán a América Latina este año. Pese a su descarnada mirada, este autor de columnas publicadas en los principales medios dice que "lo que aprendimos el 2011 es que ya nadie puede predecir las crisis y conflictos".

¿Cómo ve la crisis en Siria y cómo se explica la oposición de China y Rusia a las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU en contra del país árabe?

En la comunidad internacional existe una gran frustración por esa falta de apoyo a la resolución de la ONU. Incluso, Hillary Clinton intervino para darle a Rusia y a China las garantías que ellos pedían. Lo que quedó claro es que no había espacio para una negociación, puesto que ambos países ya habían decidido su oposición. Esto se explica en parte porque Siria es un importante cliente para ambos países. Pero también, porque a China y a Rusia les interesa sentar el precedente de que no se puede intervenir en países donde hay rebeliones populares en contra de los gobiernos establecidos. Ellos temen que eso mismo les puede pasar a sus gobiernos en un futuro no tan lejano. Y eso lo quieren evitar a toda costa.

¿Cómo evalúa la Primavera Arabe a un año de su estallido?

Es una gran ingenuidad suponer que lo que resultará de ese movimiento puede ser leído hoy con claridad. Este es un proceso profundo e histórico, que todavía está en pleno desarrollo y sobre el cual nadie puede pronosticar hacia dónde se dirige ni cómo terminará. La Primavera Arabe es muy distinta de un país a otro. Lo que pasó en Libia nada tiene que ver con lo que sucedió en Egipto, lo que a su vez es muy diferente a lo que vemos hoy en Siria. Todavía queda por analizar el desarrollo de las reformas en Marruecos y en Irak. Por eso es que la etiqueta de Primavera Arabe esconde una gran variedad de realidades.

¿Es una ingenuidad también pensar que se podría implantar la democracia estilo occidental en la región?

Eso tampoco nadie lo puede saber. Hasta hace tan sólo un año había expertos que decían que el hambre por la participación popular y libertad no existía en Medio Oriente y que esa región sólo necesitaba monarquías y dictaduras que impusieran el orden. Ese análisis, muy defendido por algunos, quedó en el tacho de la basura de las malas ideas de la historia. Las revueltas en esos países demuestran que hay un gran apetito por la dignidad y la participación. Por eso, hoy nadie puede decir con propiedad si todo un pueblo es genéticamente propenso o no hacia la democracia. Hacerlo sería tener una mirada muy superficial de las cosas.

¿Qué importancia tiene para Latinoamérica el resultado de la próxima elección norteamericana? ¿Hará alguna diferencia el que el futuro presidente sea republicano o demócrata?

No tiene mayor relevancia, ya que Latinoamérica no está entre las prioridades de Estados Unidos. Y eso no cambiará, independiente de que el presidente sea republicano o demócrata. La política hacia esta región no cambiará por una razón muy simple: no existe una política. Y si la hay, yo no la veo y parece que nadie más se ha enterado. Fuera de declaraciones genéricas y de buena crianza de apoyo a la democracia, no hemos visto ninguna iniciativa trascendente ni transformadora. No parece haber ni imaginación ni energía para América Latina.

¿Eso puede tener algún efecto para la influencia de Estados Unidos en la región?

No importa mucho, porque llevamos años sin que exista esa política; y cuando ésta existió, tuvo resultados catastróficos. A América Latina le está yendo muy bien, aun sin contar con políticas claras. Los intentos de llenar ese vacío, principalmente impulsados por Hugo Chávez y en cierta medida por Irán, tienen mucha resistencia, porque son antinaturales y van en contra de las tendencias que se ven en los países líderes de la región, como Brasil, Perú, Colombia y Chile, que no quieren tener nada que ver con el chavismo.

¿Cuáles son los principales conflictos que se vislumbran para este año y cómo afectarán a Latinoamérica?

La experiencia nos ha demostrado que ya es muy difícil hacer proyecciones certeras. Nadie se hubiera imaginado la fuerte crisis económica europea o los sucesos del Medio Oriente. Sin embargo, si hay un problema grave en Irán, como un conflicto armado con Israel, obviamente esto tendrá consecuencia en el precio del petróleo y en los bolsillos de todo el mundo. Cualquier crisis mundial, inevitablemente, afectará a los países latinoamericanos, pero su importancia dependerá de cuánto golpee al valor de los commodities, ya que esta región ha desarrollado una gran dependencia a la exportación de materias primas.

"Argentina levantó el tema Malvinas para desviar la atención"

* Más allá de que se cumplan 30 años, ¿por qué cree que reflota hoy el conflicto de las Malvinas?

Lo relevante y curioso de esta situación es que justo explota cuando el gobierno de Cristina Fernández pasa por una situación complicada y esto ayuda a distraer a la opinión pública argentina. Este es un reclamo territorial de larga data, que provocó una guerra hace 30 años y para entender su impacto interno hay que fijarse cómo y cuándo los presidentes argentinos deciden reactivar la tensión por las Malvinas.

* Chile apoya la demanda argentina, pero también trata de cuidar su relación con Inglaterra. ¿Qué peligros implica para nuestro país el que vuelva a surgir el conflicto?

Ninguno. El gobierno chileno ha hecho lo correcto al declarar que respalda la reclamación de su vecino, pero también que privilegia sus buenas relaciones con el Reino Unido. Chile no puede ir más allá, tampoco creo que lo haga, por lo que no creo que se produzca un problema diplomático mayor. Inglaterra ha reconocido lo importante que fue para el triunfo británico la información de inteligencia que le otorgó Chile durante la Guerra de las Malvinas.

* Se ha anunciado que tanto Argentina como Reino Unido podría desclasificar documentos de la época. ¿Esa información podría enturbiar la relación con nuestros vecinos?

Recordemos que estamos hablando de un mundo totalmente diferente: Chile y Argentina eran gobernados por dictaduras y en Inglaterra había un régimen totalmente distinto. Estamos hablando del mundo de Pinochet, Galtieri y de Margaret Thatcher, que hoy son simplemente memoria histórica. Por eso es que es muy difícil que lo que hizo Chile hace 30 años tenga alguna consecuencia hoy; sólo la tendría si es que el gobierno argentino y Cristina Fernández siguen utilizando este conflicto para distraer a los argentinos de los problemas reales que enfrentan.

* ¿Qué pasará finalmente con el conflicto entre Buenos Aires y Londres? ¿Podría tener consecuencias mayores? La presidenta argentina dijo incluso que podría suspender los vuelos Lan a las Malvinas...

No sé. Sinceramente, no creo que este tema sea muy relevante, porque va a ir entrando y saliendo de la agenda, según las circunstancias políticas que enfrente Cristina Fernández.

* El embajador argentino en Chile advirtió que si Inglaterra triunfa en su postura frente a las Malvinas, eso podría abrir el interés inglés para plantear una reclamación sobre la Antártica.

Esos son dichos diplomáticos y advertencias sin mayor relevancia ni base.

* ¿Qué le parece el que los países del Mercosur hayan acordado prohibir el atraco de barcos con banderas de las Malvinas en sus puertos?

Como gesto simbólico y como parte del discurso puede ser relevante, pero cuando vemos qué significa eso en la práctica, es claro que todas esas acciones son irrelevantes y que responden a una estrategia de distracción.

* Se ha pronosticado que este año Chile enfrentará un escenario complejo en su relación con Bolivia y Perú. En ese contexto, ¿nuestro país debería ser especialmente cuidadoso en su relación con Argentina?

Efectivamente, Chile tiene que hacer todo lo posible para mantener las más armónicas relaciones con su vecino.

Quién es...

Moisés Naím (59) es un escritor, columnista y analista internacional venezolano.

Naím fue ministro de Industria y Comercio en Venezuela, durante la segunda administración de Carlos Andrés Pérez.

Fue director de proyectos de reformas económicas y de Latinoamérica en el Fondo Carnegie para la Paz Internacional. También sirvió como director ejecutivo en el Banco Mundial.

Hasta 2010 trabajó como editor en jefe de la revista Foreign Policy. Hoy es miembro del Foro Económico Mundial, del Grupo de los Cincuenta (G-50) y de Population Action International.

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